lunes, 19 de mayo de 2014

Ni tan Bonsai

¡Saludos!

Hace unos días (como semana y media más o menos) estaba a punto de actualizar el blog con unas fotos de mis "Bonsai en formación" pero por una cosa o por otra no pude publicar... y estuvo bien.

El fin de semana tuve la oportunidad de tomar algunas clases con Felipe Montesinos y además de aprender cosas nuevas y reforzar otras que ya había leído, me di cuenta de que estaba muy muy lejos de estar haciendo bonsais, más bien estaba aprendiendo a cultivar, que también es una parte muy valiosa del bonsai, entonces no me quejo.

Una de las cosas que me hicieron darme cuenta de que andaba muy lejos es la elección de la maceta, que tiene que tener unas cualidades especiales para que el árbol luzca como debe y como verán más abajo en las fotos, no tengo nada parecido a lo que debe ser.

Otra es que mis árboles realmente no tienen una forma todavía como para decir que son bonsai, pero bueno, llevo muy poco tiempo con ellos como para tenerlos ya formados.

Cada vez me doy más cuenta del reto que va a ser el árbol de mango, sobre todo por el tamaño de las hojas, pero no pienso rendirme, ya que fue el primero en mi colección, de cuando no sabía nada de nada.


Además, esa forma en que los troncos se están desarrollando no la puedo dejar ir así como así, menos después de que haya logrado hacerlo crecer en un clima templado (tirándole más a frío) sin tener instalaciones tipo vivero.


Con mis plantitas, aunque no sean bonsai he aprendido una de las cosas más importantes en esto: el riego. Cuidando estas plantas que tienen diferentes necesidades de agua y de luz he practicado el observarlas y saber cuando es cuando necesitan agua, cómo debo preparar la tierra, que aunque no la preparo como dice la teoría a mis plantas parece gustarles y tienen buen drenaje, que es de suma importancia para evitar que se pudra la raíz. 

Me han servido para experimentar, como la jara, que a pesar de ser tan resistente que crece casi en cada terreno baldío, en "cautiverio" se comporta de una manera muy diferente, pero ahí la llevamos y con la forma del tronco que tiene realmente espero lograr hacer algo bonito de éste árbol.

También lo usé para practicar el alambrado, usando alambre de cobre, que fue lo que pude conseguir en un principio.


 Si observan con atención, podrán ver que en la parte de atrás hay una raíz fuera, además de que el tronco es más grueso en su base que en la punta, lo que es muy bueno para un bonsai.


También tengo mi guayabo, el cuál también tengo la firme convicción de convertirlo en bonsai, sobre todo por motivos personales, ya que mi padre se ha dedicado al cultivo de guayabas, entonces lograr tener un árbol de estos hecho bonsai en la casa es importante para mi, aunque será también un reto, ya que el tron es completamente tubular y recto, pero lo estoy dejando que se llene de retoños para ver como lo puedo trabajar.


Otro que al parecer no es tan bonsai como lo llegué a pensar (por cosas que leí en internet) es mi hiedra, que a mi parecer, es una bonita cascada, que aunque no es en sí un árbol, tiene carácter y es lo primero que logré hacer que tuviera forma, en parte por como era cuando la rescaté de un parque y en parte por la poda y un poco de alambres e hilos.



Y bueno, también tengo plantas desde semilla. Los más grandes son mis capulines, que creo que van muy bien y si siguen así podrían ser un lindo bosque o unos árboles bien formados en solitario.


Y mi "huele de noche", que puse en una maceta para "mame bonsai" (bonsais pequeños), tiene apenas unos 2 meses o menos de haber salido, pero viene fuerte.


Y bueno, también quiero experimentar con nuevas especies, así que cuando encontré una penca de nopal pequeña pero madura no lo pensé dos veces en plantarla. Tiene aproximadamente dos meses de edad y ya tiene unas pequeñas raíces y un brote (que se empezaron a comer los caracoles). 

Y finalmente, el último que llegó a la casa: el junípero. 

Este árbol sirvió de práctica en las clases que mencionaba; es hasta ahora el único que un experto podría considerar como un bonsai en entrenamiento, pero yo no hago menos a mis otros árboles y espero un día poderlos llamar bonsai, con todas sus letras y carácterísticas.

Al junípero lo podamos, alambramos, le doblamos una rama de una manera muy extrema y le practicamos jin (ramas muertas y "peladas") y shari (heridas en el tronco), creo que prácticamente le hicimos de todo lo básico que se le puede hacer un a un bonsai.

Así se veía cuando nos conocimos, con unas curvas muy interesantes tanto en las ramas como en el tronco. Este es el frente que había elegido en un principio (porque todo bonsai debe tener un frente y una espalda).



Después de que Felipe (el maestro del curso) lo revisara, decidimos que este frente le funcionaba mejor, además de que cambiamos el ángulo. En esta foto se muestra después de una pequeña poda, ya con las ramas listas para empezar los jin.


En esta foto estamos colocando un alambre grueso de aluminio (resistente, pero más maleable que el cobre) para doblar esa rama; lo negro que se ve es rafia natural, que se utiliza para evitar que la rama se parta aunque llegue a fracturarse un poco.

También se colocaron tensores hechos del mismo alambre (pero de un calibre más bajo), todo para torcer esa rama y mantenerla en esa posición, como verán, siempre es bueno tener un par o dos de manos extra.


Finalmente así quedó el amigo y es como se ve hoy en día. Les muestro también detalles de los jin, el shari y el tensor.




Ojalá hayan disfrutado de leer esta entrada, yo disfruté escribiéndola porque la verdad es que me gusta mucho hablar de estas cosas, más ahora que el camino se está viendo más claro y me siento con valor de hacer nuevos árboles, con plantas más maduras.

Gracias por leerme, espero actualizar pronto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario