Dicen que si no tienes enemigos es porque no has hecho nada digno de ser notado; en los Bonsai en muchos casos es parecido, si no trabajas mucho con tu árbol no habrá que preocuparse mucho por que le suceda algo, pero probablemente tampoco será un árbol muy interesante.
Todo esto ¿A qué viene?
Hoy les platicaré sobre uno de los enemigos más tiernos de los bonsai: los cachorros.
Los cachorros son muy lindos y juguetones y a muchos los pone de buenas el solo pensar en ellos, pero cuando hay un bonsai (o cualquier tipo de planta) a su alcance lo que ellos harán será masticarla y muy probablemente rascar la tierra y dejar las raíces desnudas.
Les platico esto porque en el último mes la nueva integrante de la familia (una linda pastor belga negra muy juguetona) descubrió que podía alcanzar fácilmente mis macetas y la desgracia ocurrió: rompió la maceta de la Jara y rascó y rascó hasta que las raíces quedaron desnudas quien sabe por cuanto tiempo; unos días después acabó también con mi experimento del nopal y hoy mismo derribó el junipero, por suerte me di cuenta inmediatamente y no rascó mucho la tierra, aunque por la caída de quebraron unas ramas.
Entonces, un consejo: si van a tener mascotas conviviendo con sus plantas no las dejen al alcance de sus colmillos y garras.










