viernes, 17 de octubre de 2014

El Romero

La historia con el romero (Rosmarinus officinalis) comienza antes desde que lo comprara, cuando vi hace unos meses una extraña planta en casa del abuelo de mi novia, con unas hojas como agujas muy interesantes y de un olor delicioso. Unas semanas después encontré la misma planta con un vendedor en la calle y ya me dijo que se llamaba romero y obviamente lo compré en el acto (me costó $10 pesos) 

El mismo día de su compra (no recuerdo cuando fue, tenía el registro en un teléfono que perdí) lo revisé y sin saber en qué estilo lo trabajaría nada más cubrí más el nebari para ver si engrosa un poco.

Hace dos días (15 de oct de 1014) decidí que haría un estilo azotado por el viento (Fukinagashi en japonés) así que me puse a alambrar y a torcer ramas.

Todo fue bien al parecer, se me quebró un poco una rama pero no se ha secado. 

Ahora, las fotos.


Como ven no es muy grande, pero la madera de esta especie hace que aparenten una mayor edad.


Así va el trabajo, las ramas de las izquierda son las que se quedan, las de la derecha son ramas de sacrificio que estoy dejando para engrosar más el tronco y para hacer algunas maderas muertas para ver si así se ve más dramática la composición.

Como dato extra, éste es el que más gustó en mi cuenta de Facebook y preguntaron el precio. Eso me hizo sentir bien, no por la venta sino porque ya es un pre bonsai que le gustaría a alguien tener en su casa.


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